nomista senior de Oxford Economics, también señaló que si bien el panorama económico estadounidense muestra signos de desaceleración, no hay razones para entrar en pánico. ‘Aunque la economía ha perdido algo de tracción, sigue siendo sólida en general’, dijo. Sin embargo, destacó la importancia de estar atentos a los desarrollos futuros, especialmente en el contexto de la guerra comercial con China y las incertidumbres políticas en torno al impeachment del presidente Trump.
En resumen, la economía estadounidense enfrenta desafíos en sectores como el mercado laboral, las ventas minoristas y la actividad empresarial. Si bien no se prevé una recesión inminente, es importante monitorear de cerca la evolución de estos indicadores y los posibles impactos de factores externos como la guerra comercial y las tensiones políticas internas.

